EL CAFÉ EN ÁFRICA
Los cafés siempre han sido conocidos por reunir a gente importante y ser un sitio de ocio y creación extraordinario. Desde hace siglos han tenido mucha importancia y una historia que ha marcado a los intelectuales de cada época.
EL primer café fue Le Procope, que se inauguró en 1686, donde concurrían Moliére o Racine. Ahora es un restaurante carísimo, que se puede permitir el lujo de presumir de uno de sus clientes más asiduo y conocido: Napoleón Bonaparte. El café Florian se abre en 1729, en plaza de San Marcos en Venecia, por donde pasearon escritores de la talla de Charles Dickens o Lord Byron. Otro muy conocido es el Greco, primer café de Roma y que reunió a singulares personajes como Buffalo Hill, Bizet o Wagner.
Hemingway tiene una historia muy relacionada con los cafés, en el Select se le podía ver bebiendo un Bloody Mary tras otro o la Floridita de la Habana, donde además de escribir bebía daiquiris y mojitos.
En Nueva York destaca el café de Museo Guggenheim, construido por Lloyd Wright y el River Café, bajo el puente de Brooklyn, con unas magnificas vistas y un gran jardín, donde a partir del atardecer se escuchan melodías de un piano.
.El café del hotel Adlon de Berlín, situado enfrente de la Puerta de Brandenburgo, fue lugar de reunión de gente de cine en los años 20 y a él acudían gente como Ernest Lubitch o Charles Chaplin. En 1938 cayó sobre él una maldición, porque el partido nazi se apoderó de sus salones y los convirtió en la sede de su propaganda cultural, siendo uno de los pocos edificios que resistieron el bombardeo de los aliados de la Segunda Guerra Mundial. En el café del Pera Palace de Estambul, Agatha Cristhie escribió parte de su novela más famosa “Asesinato en el Oriente Express” y en Buenos Aires el Gran Café Tortoni recogía siempre a letristas y poetas del nivel de Jorge Luis Borges.
Los cafés siempre han sido sitios con encanto, considerados como foros de debate o clubes de amigos donde se ha discutido sobre todo los temas. Se puede decir que los cafés son instituciones donde al final lo menos importante esta en el café que se toma. Las maneras de pensar, escribir o dialogar se han visto reflejadas en los cafés y han ido cambiando durante los últimos siglos, aunque en muchas partes, sobre todo en Europa sigue habiendo lugares donde reunirse a tomar un café y charlar. Fue Alberto Figueroa quien describe exactamente en que consiste un café: “están hechos para tramar revoluciones, escribir versos, crear sistemas filosóficos y aumentar ocios creativos de diversos géneros”.
Viena es conocida por sus valses, Sissi Emperatriz o por ser la ciudad de Freud y Klimt. Pero sobre todo, Viena es la ciudad de los cafés. La lista de sus cafeterías y sus historias es interminable, ya que se calculan que existen actualmente unos 560 cafés y 250 pastelerías donde sentarte a tomar un buen café y disfrutar del ambiente y el paisaje de la romántica ciudad austriaca.
Los cafés en Viena ya son una institución típica que desempeña un papel importante en la cultura y la tradición de Austria. A diferencia que en otras cafeterías el cliente puede estar horas allí leyendo el periódico con su taza de café. A finales del siglo XIX y principios del XX, muchos escritores famosos frecuentaban los cafés vieneses por su ambiente, e incluso escribían en ellos.
Los cafés son el refugio urbano de los vieneses a todas horas, y por esta razón la mayoría de estos establecimientos expenden comida y bebidas alcohólicas. Se darán cuenta que en todos los cafés los camareros están de etiqueta rigurosa y es que aun se conserva esta tradición de la época dorada de Viena. La mayoría de los parques de la ciudad tienen durante el verano tienen pequeñas terrazas donde se sirve el café. El mobiliario de un café vienés puede ir de lujoso y confortable a frío y moderno. Para atraer a más clientela en la mayoría se ofrece un pequeño menú con salchichas y dulces, o se toca el piano por las tardes y se celebran veladas literarias y otros acontecimientos sociales
Algunos de los cafés clásicos son Café Imperial, Café Hawelka o Café Demel. Por todo ello la visita a Viena no estará completa sin tomar un café o unos bollos especiales rellenos de mermelada (buchteln) a última hora de la noche, disfrutando de sus históricas cafeterías de imagen bohemia y ambiente cálido.
El consumidor suele comprar el café ya tostado, por eso es bueno conocer las transformaciones que lleva durante el proceso. Para conseguir las transformaciones físicas, el tueste se inicia a 100º, que comienza a perder humedad y su color pasa a ser dorado. Se aumenta la temperatura y la descomposición de la capa es mayor, y los granos empiezan a hincharse y romperse. Después se dejan enfriar los granos rápidamente para que se fijen los aromas y se condensen las sustancias aceitosas. Lo ideal es alcanzar la temperatura perfecta en el menor tiempo posible para mantener el máximo de aromas.
Por su parte las transformaciones químicas consiguen la disminución del agua, el aumento de sustancias grasas, la disminución de los azúcares y la aparición de nuevas sustancias como el caramelo.Hay diferentes tipos de tueste, uno de ellos es el tueste claro que contiene una mayor concentración de cafeína y más acidez, con los tuestes oscuros se produce un sabor más dulce, achocolatado y la acidez del grano se encubre bajo los azúcares naturales. Con el tueste espresso aumenta la dulzura del grano y disminuye su acidez, lo que lo convierte en el tueste ideal para crear espressos o capucchinos.
Después de tres años cerrado, el célebre local abrió de manera oficial el jueves 25 de marzo, recuperando así el café más antiguo de Bilbao, que es todo un icono para la cultura de este país. La presentación en sociedad se celebró la noche de antes, donde acudió el alcalde Iñaki Azkuna, el escritor Kirmen Uribe y la música la puso Mikel Erentxu. Todo con el objetivo de volver a convertirse de nuevo en una referencia de la gastronomía, el ocio y la vida social y cultural de la capital vizcaína.
Ha sido un centro de cultura desde su apertura en 1971, ya que Unamuno, Blasco Ibáñez y Ortega y Gasset fueron clientes asiduos a este local que cerro por falta de acuerdo entre dueño y gestor. El fotógrafo Robert Capa también estuvo en el café durante la Guerra Civil española, cuando las sirenas de los bombardeos desataron la alarma entre los bilbaínos. La economía tuvo su hueco en el centenario local, la primera bolsa de Bilbao fluctuó en el Boulevard a principios del siglo XX. "Allí, en el Boulevard, corredores, negociantes, indianos...que se encuentran porque se citan y otros que se citan porque se encuentran", así se refería Miguel de Unamuno al histórico café bilbaíno. Todas las corrientes de pensamiento tenían su espacio en sus mesas de mármol, y tanto fue así que las siglas del café (CB) llegaron a identificarse como Convivencia Bilbaína.
Por un lado se conservan los elementos ornamentales del primer café, un estilo art-decó que ha requerido del trabajo de vidrieros, metalistas y restauradores. Por otro, el local ha tenido que adaptarse a las nuevas normativas en materia de accesibilidad, ventilación y aislamiento acústico así como la adaptación de su sótano con un entorno más moderno, convirtiéndolo en un pub, Le Boulevard Noveau, especializado en copas y cócteles.
Además, el Boulevard pretende mantener su tradición de espacio para la cultura y la vida social. Nace con vocación de convertirse en escenario de un amplio programa de actividades culturales, abierto a la participación ciudadana, y que podrá incluir todo tipo de actos: presentaciones de libros, tertulias poéticas, actuaciones musicales, catas de vino, etcétera.
Si eres tan aficionado a viajar como al café aquí te presentamos la mejor manera para unir las dos cosas. Te damos las mejores y emblemáticas tiendas y cafeterías de Europa para que puedas disfrutar del café más delicioso mientras haces turismo en diferentes países.
Café Einstein, Berlín: Tiene el estatus de culto. Está situado en una antigua villa que acostumbraba albergar un casino y fue remodelado al estilo de las casas de las tradicionales cafeterías vienesas para su reapertura en 1996.
Café Pocrope, París: es la tienda de café más antigua de París, está localizada exactamente en el corazón del famoso barrio latino. Fundado en 1686, se precia de ser el restaurante más antiguo en existencia. En el siglo XVIII fue un lugar de reunión de la clase intelectual como Volatire, Benjamin Franklin y Thomás Jefferson. Alexander von Humboldt y George Sand se contaron entre los famosos asiduos del siglo XIX.
Café Greco, Roma: esta cafetería tiene mucha fama por ser la tienda de café de Goethe, Wagner, Kiszt y Casanova. Cerca de la Escalinata Española se abrió en 1760. Cuando Goethe estuvo viajando a través de Italia en al año 1786, disfrutó su café aquí y el ambiente ha sido fuentede inspiración para muchos artistas de esos días.
Café Central, Viena: Abierto en 1860, llegó a ser popular como sitio de reunión de la élite intelectual de Viena, que incluía a Anton Kuh y Adolf Loos. Hasta 1938 el café fue conocido con el nombre de Chess School (Escuela de Ajedrez) debido a los muchos jugadores que lo frecuentaban. Uno de ellos fue el ruso León Trotzky. Totalmente remodelado en 1986, todavía es un café extremadamente popular, especialmente entre los visitantes de Viena.
Café NewYork, Budapest: Hacia finales del siglo XX, Budapest fue la cuna de más de 500 tiendas de café, incluyendo el más antiguo de la capital húngara. Abrió sus puertas por primera vez en 1894 y fue destruido en la Segunda Guerra Mundial; pero en mayo de 2006, el café abrió nuevamente sus puertas en toda su gloria anterior con una atractiva galería, sofisticadas lámparas de bola y techos decorados con frescos.
Café Slavia, Praga: Desde su apertura en 1863, ha sido uno de los restaurantes y cafés más populares en la capital checa. Localizada en la parte opuesta del Teatro Nacional, es muy popular entre la comunidad de actores de Praga. En el pasado también fue frecuentada por personas famosas como Franz Kafka y Rainer Maria Rilke.
Café Literaturhaus, Hamburgo: Aunque el primer café abrió sus puertas en Hamburgo en 1677, esta ciudad del norte de Alemania no se ha destacado, desde entonces, por sus cafés. Sin embargo, la inauguración del Literaturhaus Café en 1989 trajo a Hamburgo no sólo un auténtico café al estilo de los de Europa Central, sino también un foro para recitales de escritores de todo el mundo. Alrededor de 90 eventos al año le han otorgado a este café y restaurante la reputación del "café de los filósofos”