Americano, irlandés, turco, con hielo, express, capuchino, con leche, brandy, whisky, aguardiente o con tequila, son sólo algunas de las formas en las que se puede degustar el café. Es más que evidente la relación de café en nuestra vida diaria, ya que satisface desde los paladares más exquisitos hasta los menos exigentes, y últimamente son más los seguidores jóvenes.
El café estuvo apunto de desaparecer, ya que muchos sectores de la iglesia confabulaban contra el café, pero el Papa Clemente VIII supo darle su importancia y lo defendió diciendo: “Esta bebida de Satanás es tan deliciosa que sería una pena dejar a los infieles el deleite exclusivo de tomarla. Hay que engañar al diablo y convertirla en cristiana”. Si no hubiese sido por esta decisión tan inteligente es posible que no se hubieran consumido los 400 mil millones de tazas de café que hoy se toman en todo el mundo.
Según información de la Internacional Coffee Organization, 100 millones de personas de 80 países han hecho del cultivo y venta del café su modo de vida, colocándolo en el segundo lugar en comercialización mundial, sólo detrás del petróleo. Hoy en día son muchos los jóvenes que lo consumen, por ejemplo el coffe-latte italiano tiene una gran demanda en las nuevas generaciones de Estados Unidos, como en California donde muchos estudiantes van a clase con el termo de café y se autodenominan java junkies coffee.
Las estadísticas de la American Coffee Association, indican que el grupo de consumidores que va de 18 a 27 años, es el que más crece en el mundo. Además estos nuevos consumidores no consideran el café como algo funcional que sirve para despertarse por las mañanas, ahora se asocia a sensaciones concretas, algo que se toma por gusto.
De todo esto también se aprovecha la industria que ha descubierto que a la gente no le importa pagar un poco más si la calidad del café y el ambiente del local son mejores. La consecuencia de esto es una nueva decoración más exótica o vanguardista y la creación de múltiples cadenas de cafeterías, un ejemplo es el boom que se vive en el mundo desde hace más de 20 años con Starbucks, una modesta cadena de degustaciones que surgió en Seattle, que ahora esta en todo el mundo.
